El ISSSTE: achaques de más de 40 años
Remache del cambio
Por: Enrique Zúñiga Castillo
El ISSSTE: achaques de más de 40 años
Hace poco, el delegado del ISSSTE en Tamaulipas, Juan Manzur Arzola, restó
importancia a las denuncias por el mal servicio y desabasto de medicinas que
los derechohabientes publican en medios electrónicos. Expresó: “la gente
siempre está buscando de qué quejarse”.
A pesar de la larga lista de espera para traslados de cirugías en sus
hospitales de tercer nivel de Tampico o Monterrey, dijo que el ISSSTE está
atendiendo estos servicios, sólo que a veces con algunas semanas de retraso en
los casos que no ameritan una operación de urgencia.
Juan Manzur Arzola, admitió la frecuencia con que los derechohabientes
se quejan por la falta de medicamentos, pero mencionó que el ISSSTE cuenta con
medicamentos suficientes para la mayoría de las enfermedades.
Los anteriores son algunos de las añejas dificultades de quienes buscan
algún servicio en el ISSSTE. Con relación al asunto, me encontré la siguiente
nota en el Archivo Histórico de Tampico “Carlos González Salas”.
Remache de ayer
La burocracia
organizada ante los deficientes servicios brindados por el ISSSTE, decidió
manifestarse mediante un mitin frente a la clínica-hospital de esa institución,
en el sur tamaulipeco. Protestaron por la pésima atención otorgada. En la junta
los oradores expresaron los negros antecedentes del Instituto que llevaron a
costar la vida de algunos pacientes.
Los
dirigentes del grupo inconforme al término del acto sostuvieron una reunión con
los directivos médicos. Entregaron un oficio y recibieron el compromiso de
renunciar por parte de quienes dirigían el hospital.
La lista
de quejas iba desde:
-Algunos
doctores incumplían con su horario de labores, realizaban diagnósticos
superficiales para poder atender a un mayor número de pacientes asignados y así
tratar de recuperar el tiempo perdido debido a los retardos.
-El
personal ofrecía un trato despótico a quienes acudían en busca de alivio,
además las instalaciones resultaban insuficientes por causa del incremento
poblacional.
- El
servicio de emergencia con frecuencia era prestado por personal de escasa
experiencia.
-La
incapacidad manifiesta de los galenos que conducían el hospital era notable.
En el
mes de octubre de 1973, uno delos doctores asesinó a uno de sus colegas. El
agresor calificado por la policía como alcohólico, drogadicto y de instintos
criminales. Contaba el asesino con la venia de las autoridades hospitalarias
como médico internista y era responsable de la vida y la salud delos enfermos
hospitalizados.
Otra
ocasión, una parturienta fue olvidada a su suerte cuando más requería el cuidado
profesional de la salud. En el quirófano, la mujer dio a luz, sola y salvó a su
bebé sosteniéndolo entre sus manos “por más de diez minutos”.
Una
paciente fue enviada de forma intempestiva en una ambulancia del Instituto a la
ciudad de México para ser tendida en el hospital “20 de noviembre”. Sin
embargo, el personal administrativo de Tampico, olvidó enviar el expediente
clínico de la enferma. Obvio, en el Distrito Federal se negaron a recibirla. La
negligencia del hecho era imputable a la inhumana conducta de los funcionarios
del hospital tampiqueño. La mujer regresó a Tamaulipas como pudo. Tuvo que
costear su propio traslado. Posteriormente sus males se agravaron y finalmente
falleció. La paciente había sido atropellada de gravedad; al no poder
internarse, murió a los pocos días.
Por
falta de espacio, quedaron varios casos sin mencionarse. Los directivos del
hospital, pese a tener pleno conocimiento
de lo ocurrido prestaban oídos sordos a los reclamos de los
derechohabientes. Omitían aplicar medidas correctivas de los distintos
problemas por los que atravesaba el nosocomio. Saboteaban la tarea médica.
Como
pudiste apreciar, amable lector, lo citado líneas arribas en poco se ha
transformado.
Remache
lagartesco
Si conduces algún vehículo de Tampico
hacia Altamira, ten cuidado. En el semáforo frente a Petrocel unos lagartos se encuentran acechando, disfrazados de
agentes de tránsito. Pese a estos animalitos, el sitio es impropio para el
turismo. Son parte de la suave brisa del cambio encabezada, en Altamira,
Tamaulipas, por Alma Laura Amparán. ¿Pensar en reelección?
Remache
de estilo para principiantes
Regidora o síndica: Podemos observar que algunas personas,
por ignorancia o miedo, evitan utilizar las palabras síndica y regidora,
reconocidas por la Real Academia Española, para mencionar a quienes ocupan
estos puestos. Es más, unas páginas electrónicas de los Ayuntamientos así
mencionan a las mujeres que ocupan esos cargos. Debería ser motivo de, por lo
menos, incomodidad de las aludidas, sin embargo, a veces ellas mismas así se
presentan.
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