El patético Rigo Guevara
Columna: “Remache del cambio”
El patético
Rigo Guevara
Por:
Enrique Zúñiga Castillo
3
de noviembre de 2016.
Rigo
Guevara Vázquez asumió el liderazgo de la Sección 30 del sindicato de maestros
tamaulipecos, luego de más de 25 años de buscarlo. Es un fósil que se la ha
pasado de un pupitre a otro en los mandos sindicales pero con énfasis en
asuntos de secundarias generales y vivienda. Reúne el perfil adecuado de
servilismo y sumisión frente a las clases de su dirigente nacional Juan Díaz de
la Torre.
Realizó,
solitario, una visita “irrelevante” por nuevo Laredo a los pocos días de haber
sido elegido. El motivo fue el inicio de los festejos
conmemorativos de una escuela secundaria.
Un día después, se
reunió en palacio de gobierno con Francisco Javier Cabeza de Vaca, en un saludo
protocolario, donde estuvo ausente el comité ejecutivo seccional. Con ese acto
terminó aquél besamanos acostumbrado bajo el régimen priista en el cual el
pleno de dicho comité se reunía a tomarse la foto con el jefe del ejecutivo
local.
Guevara no es un
novato. Es un personaje taimado que supo conquistar a los grupos de poder en
las filas del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), uno de
ellos el representado por Arnulfo Treviño Rodríguez, ex secretario general del gremio
de profesores en Tamaulipas. Hoy, ante sí, Rigo Guevara tiene un escenario
desfavorable. Se acabó el próspero trafique de plazas, de ascensos
escalafonarios y de cambios de adscripción que hicieron de la organización un
poderoso instrumento de presión y manejo del clientelismo político. Ya el balón
pertenece al campo oficial. Murió el fifty
and fifty que tan bueno dividendos políticos y económicos generaba al SNTE.
Lo anterior se refleja en las oficinas vacías del otrora bullicioso edificio
sindical ubicado por la calzada de Tamatán. El propio organismo sindical se lo
buscó cuando aceptó apoyar la llamada Reforma Educativa. Hoy el SNTE se entretiene con la creación de
aplicaciones digitales para móviles y cursos en línea de capacitación a los
mentores y le da el eufemismo de sindicalismo
de servicio.
Al ver lo desierto que
se encontraban sus oficinas, un día Guevara, pensó, debo de salir a encontrarme
con la gente de bases, escucharlos, atenderos, saludarlos. Y tuvo una genial
ideal -¿o fue propuesta de uno de sus lúcidos asesores?-. Hizo un recorrido por
los cubículos del edificio de tres pisos donde despacha. Visitó los cubículos
de sus compañeros de las diversas carteras y saludó en los pasillos a quienes
encontraba a su paso. En eso consistió el acercamiento.
En el peor de los
síntomas de la incapacidad de liderazgo y vacío en tareas fundamentales en
defensa de derechos laborales demostrada por Guevara, Itzcalli Victoria Azures Silva, regidora neoaliancista de ciudad Victoria, salió a dar la
cara por el gremio. Lo hizo frente a una declaración del titular dela
Secretaría de Educación. Éste informó sobre el exceso de maestros en el
municipio de Victoria y se requieren en Reynosa. Anzures refutó: “El déficit de maestros no solamente es en la
zona fronteriza del estado, sino en todo Tamaulipas. Señaló también que un
docente no puede ser cambiado a un municipio donde no corresponda su zona de
trabajo, porque se violarían sus derechos laborales. Y como si ella fuera la
dirigente sindical añadió: “La ubicación de los docentes en una zona geográfica
es un derecho laboral, el SNTE siempre va a velar porque nuestros derechos no
sean trastocados”. ¿Cómo dejó a Rigo, la funcionaria citada?
Ante un horizonte tan complejo y adverso, Rigo Guevara tendrá que
aplicarse para posicionar su liderazgo con prácticas renovadas, atractivas y
eficientes.
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