Morena altamirense
Remache del cambio
Por: Enrique Zúñiga
Castillo
Morena altamirense
El
Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) ya anunció que para seleccionar a
sus candidatos uno de los rasgos que habrá de tomar en cuenta es el
posicionamiento que los aspirantes tengan ante la sociedad en general. También
practicará una auscultación con líderes de opinión, así mismo al interior del
partido.
La
trayectoria de los probables candidatos habrá de someterse a una revisión en
donde varios son los aspectos destacados. Que no haya la presunción de nexos
con el crimen organizado; que si ejerció alguna responsabilidad en donde haya
ejercido presupuesto púbico, no haya dejado deudas, y haber ejercido un manejo
honesto de recursos. Así mismo que durante su vida pública no haya antecedentes
de haber violentado los derechos humanos. Otro requisito es la firma del Acuerdo
de unidad.
En Altamira,
Armando Martínez Manríquez está sumado al trabajo de Morena en la conformación
de comités de base. El activismo renovado de Martínez no deja de suscitar
suspicacias entre quienes lo conocen como priísta, -calidad que lo hizo ocupar puestos
de elección popular- luego candidato del PRD, vuelto al priísmo donde hace
apenas unos meses dirigía una agrupación partidista, y ahora en tareas de
difusión de Morena.
Pues,
mira, estimado lector, hay quienes de plano no se la creen. “¿Armando, de
izquierda? De dónde. La falta de credibilidad se refleja en la escasa
convocatoria que ejerce. Obvio que el
hombre trae su proyecto personal, tiene ambiciones políticas. Y como Morena se
haya actualmente en una fase incluyente, le ha dado la bienvenida, pero de allí
a que lo haga candidato en automático, es lejano.
Será la
Comisión Nacional de Elecciones el organismo encargado de palomear a los
candidatos de Morena.
En el
caso de Carlos González Toral desde un principio
estuvo descartado como posible para cobijar alguna candidatura al amparo de las
siglas de Morena. Como diputado apoyó la
reforma energética. Y qué bonita morena se vería con un tipo así. A Carlos
González Toral no le ha quedado de otra más que mantenerse en el PRI.
Por otra
parte, en esta columna, varias veces se ha señalado que Alma Laura Amparán,
presidenta municipal de Altamira, cada vez más queda fuera su posibilidad de
aspirar a una reelección. Dicen que quien quede, cualquiera, hará mejor papel
que la alcaldesa. Muy pronto agotó el bienio. La cúpula panista, partido bajo
cuyas siglas fue electa, la mantiene a distancia. Su esperanza podría ser que su
esposo, Juvenal Hernández Llanos, fuera el candidato de Movimiento Ciudadano.
Volviendo
a Morena, en Altamira ha emprendido algunas acciones encaminadas no sólo a
configurar los 85 comités de apoyo en sendas secciones electorales, sino
también en reunir información sobre perfiles políticos. Hay una mujer a quien
están considerando como una carta fuerte. En otra entrega profundizaremos el
asunto.
Carros del
gobierno en paseos dominicales
En Altamira, al parecer, muchos funcionarios
y empleados ocupan los vehículos oficiales durante los fines de semana para
paseos familiares, relajarse con las novias o visitar a sus parientes en sus
municipios de origen pues muchos de ellos no son altamirenses ni radican en
dicho municipio. En el estacionamiento del nuevo complejo administrativo La
Retama, deberían “pernoctar”, durante los fines de semana, alrededor de 50
carros del gobierno. Resulta que si observaras, amable lector, el sitio un
domingo cuando está pardeando, te darás cuenta que apenas rebasa la decena de
unidades automotrices. ¿Pensar en reelección?
contrarraya@gmail.com
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