Viraje en la política cultural
Remache
del cambio
Viraje en la política
cultural
7 de noviembre de 2016.
La semana pasada el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) entregó el
galardón Ensayo Literario José Revueltas
al tampiqueño Martín Solares por su trabajo Teoría
de los tigres y otros peligros que acechan al escritor de ficciones. Un ensayo
sobre el arte de contar. El narrador es originario de Tampico, donde nació
en 1970. Su trayectoria ha sido mayormente como editor. Obtuvo el premio
Nacional de Literatura Efraín Huerta en 1998.
El INBA entregó además otros reconocimientos literarios. Los estímulos
son entregados con la concurrencia de algunos estados del país con quienes el
Instituto tiene firmados convenios de cooperación. Entre ellos figuran: Baja
California, Coahuila, Chihuahua, Durango, Michoacán, Morelos, Puebla, San Luis
Potosí, Tabasco y Tlaxcala. También otras instituciones.
A contrario de los estados mencionados quienes dan muestra de compromiso
con la promoción cultural, aquí en Tamaulipas por falta de recursos económicos,
el Festival Internacional Tamaulipas (FIT) no se efectuó este año. El gobierno
encabezado por Egidio Torre Cantú, no dejó dinero ni siquiera para completar el
pago de nómina al finalizar 2016, cuánto menos habría de preocuparse por
reservar una partida a emplearse en la ejecución de dicho festival.
Luis Sotil, actual director del Instituto Tamaulipeco para la Cultura y
las Artes (ITCA) refirió, al inicio de su gestión, el firme propósito de llevar
el arte y la cultura a niños y jóvenes para fortalecer los valores y la
identidad. Lo hará, afirmó en forma muy optimista, con acciones cuyo alcance se
extenderá hasta las zonas rurales.
Sotil es un reconocido
artista. El cargo corresponde a su materia profesional pero ocupará más que
generosidad y buenos deseos, más que corazón y sentimientos nobles para
conseguir las ambiciosas metas trazadas.
Durante sexenios hemos visto que la mayor parte del presupuesto cultural
ha sido destinado a gastos de representación, a viáticos de los funcionarios y en
la realización de un oneroso festival internacional; elitista en tanto no es
visto por la población de las zonas marginadas. Prácticamente el presupuesto
anual se ocupaba en el citado festival. Es necesario dar un viraje a la
política cultural para que el arte llegue al pueblo en todas sus manifestaciones.
Sin duda, se constituiría en una poderosa herramienta para contribuir en la
reducción de los índices de violencia de todo tipo. El disfrute y práctica de
la música, la pintura, el teatro, el canto, la poesía, etcétera, hace mejores
personas.
Esperamos más de lo ofrecido por los gobiernos priistas cuando lo importante
era la pose para la foto y se actuaba por ocurrencias de los titulares en
turno, sin un programa eficaz y evaluable. Aparte, nomás que excave un poco,
Sotil podrá encontrar las listas de los creadores favoritos del régimen
tricolor. Muchos de ellos de escasas luces y menor talento. Hallará que la
mayoría de los estímulos no iban más allá de la capital tamaulipeca.
Para finalizar, amable lector, en otro tema distinto, le cuento sobre
una nota aparecida en un diario de circulación nacional. Las autoridades de la
delegación Ixtapalapa, en la ciudad de México, desarrollaron una interesante y
amplia jornada de mejoramiento de calles. En barrios y colonias de esa
demarcación, en unas horas, cientos de vecinos y empleados del gobierno
lograron tapar 6 mil baches, grietas y socavones. De forma simultánea laboraron
350 cuadrillas. Los bacheadores recibieron herramientas y materiales desde muy
temprano. Es bastante encomiable la tarea comentada. ¿Cuándo veremos acciones
semejantes en nuestras ciudades tamaulipecas? Olvídese un momento del signo
partidista de Ixtapalapa; sólo pensemos en la mejoría que se podría conquistar
en breve tiempo en las deterioradas calles de nuestros municipios.
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