Vocero oficioso en el congreso
Remache
del cambio
Vocero oficioso en el
Congreso
16 de noviembre de 2016.
Mire Usted, Carlos García González, presidente de
la Junta de Coordinación Política en el Congreso del Estado, se convirtió ya en
el vocero oficioso de la Secretaría de Seguridad Pública estatal. Salió a
informar que cerca de mil elementos de la policía estatal carecen de esta
acreditación. Nuevamente se requiere que participen en los exámenes de control
de confianza.
Lo anterior significa que todo el presupuesto
destinado por el gobierno de Egidio Torre Cantú, en materia de certificación de
la policía, fue echado a la basura. De nada sirvió. ¿En manos de quién se
encuentra la seguridad?
El diputado García González dijo estar de acuerdo
en la depuración de este cuerpo policiaco para evitar casos como el más
reciente en donde un policía ejecutó un asalto en donde falleció un comerciante
de ciudad Victoria. Debemos recordar que pronunciamientos como este, los hizo,
al inicio de su mandato, Egidio Torre. Se invirtieron millones en
infraestructura, pago de nómina, creación de una universidad, y ahora se
concluye que estamos igual como hace seis años o más.
Bueno, además de vocero, el diputado hace el papel
de cuidaespaldas del susodicho secretario. Ya descartó que Luis Felipe López
Castro sea llamado a comparecer ante el Congreso, porque además del suceso
fatal mencionado, se encuentra el caso del jefe policiaco, en Tampico, quien se
presentó briago a dar indicaciones a sus subalternos. Si bien, de inmediato fue
removido, queda en entredicho la eficacia de los procedimientos para reclutar a
los jefes con rangos de tanta relevancia.
Remache histórico
De la perniciosa alianza entre policías
y delincuentes me encontré la siguiente cita en un diario porteño de 1975,
(Archivo Histórico de Tampico “Carlos González Salas”). Va.
La indignación popular se amplificaba en
la sociedad victorense debido a la imparable racha delincuencial provocadora de
un clima de terror. La gente sospechaba de la tenebrosa complicidad entre hampones
y judiciales.
El jefe policiaco había incrementado el
número de elementos (dónde hemos oído esto), sin embargo el número de atracos a
mano armada crecía.
La sospecha entre los habitantes se consolidaba
porque cuando aparecieron nuevos agentes del orden, en ese momento también
arreciaron los robos por toda la ciudad. Además, con la llegada de los nuevos
policías, aparecieron nuevos carteristas, paqueros, asaltantes domiciliarios y
malandros de toda laya. Por ejemplo, a una viejecita la robaron cuando viajaba
en un autobús urbano, de los amarillos. Le dieron “vajilla” con 21 mil pesos.
Las investigaciones no arrojaban consecuencias favorables. (Dónde hemos oído
esto).
Hablamos de hace 40 años. La semejanza
con el presente es escalofriante.
Remache lagartesco
Si Usted conduce algún vehículo de
Tampico hacia Altamira, tenga cuidado. En el semáforo frente a Petrocel unos lagartos se encuentran acechando,
disfrazados de agentes de tránsito. Son parte de la suave brisa del cambio
encabezada, en Altamira, por Alma Laura Amparán.
Cuestión de estilo
Un frecuente pleonasmo es el uso de la
expresión: erario público. Erario
significa tesoro público, entonces es redundante agregarle dicho adjetivo
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